Independiente

•mayo 22, 2007 • Dejar un comentario

Si el cómic ha adaptado aspectos de algún medio en particular, está claro que el cine ha sido el principal referente. No hay duda de que la forma de adoptar una composición dentro de una viñeta o el ritmo en la sucesión de éstas, ha sido muchas veces elegida a partir de conceptos cinematográficos. Son muchas similitudes las que comparten ambos medios. Mientras que el cine está considerado como un arte que recopila muchos tipos de arte (pintura, música, teatro…), el cómic es la suma de la literatura con la ilustración. La mayor parte de sus autores saben esto y juegan con todos los elementos que tienen a su alcance. Sin embargo, en ambos mundos, existe la dominación de empresas que dirigen en el mercado y deciden qué es publicable y que no.

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indpendientes2.jpgLa palabra independiente o vanguardia ha tenido su importancia dentro del mundo del cómic como en el cine. Resguardo de autores que dirigen su vida profesional hacia otros caminos, con creaciones distintas de lo común y comercial. Aunque es un tema que hemos tratado en el blog más de una vez (1, 2 y 3), es sabido por todos, y una constante dentro del mundo audiovisual principalmente, que las reglas del mercado y de la audiencia son las que mandan. Por esto, los autores siempre se encuentran reprimidos ante la posibilidad de expresarse de manera totalmente libre. De la misma forma que en Hollywood no se filma cualquier cosa, en la compañía Marvel tienen a los guionistas atados a unas tramas, a 50 años de historia y a 100 colecciones mensuales. Por ejemplo, si en el número de Spiderman de mayo, explota un puente en Nueva York, al mes siguiente si el guionista de Hulk quiere que aparezca ese mismo lugar, debe atenerse a lo ocurrido anteriormente en la otra colección. Simples exigencias de los mandamases. Por cosas como estas, surgen los autores independientes que se autopublican o se acercan a alguna compañía que apoye este tipo de productos. Muchos comienzan en este mundo de vanguardia para demostrar su valía como artistas y que las grandes, como Marvel o DC, se fijen en ellos. No obstante, está claro que aquí es donde poseen libertad para hablar de los temas que más le preocupen o incluir cualquier tipo de contenido explícito. También es importante destacar que muchas de estas compañías que comienzan como independientes se pasan al lado oscuro comercial. Un círculo vicioso del que no escapa nadie.

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Ya comentamos que las productoras independientes de cine están supeditadas a las decisiones de Hollywood. En el cómic, el problema está en su público. Con varios miles de publicaciones mensuales, y una media de compradores baja, y casi siempre fija, las grandes compañías llevan el timón de ventas. Una empresa pequeña que publique novelas gráficas, no puede asegurarse unas ventas en un producto que pocos conozcan, por muy original y alternativo que sea. Al igual que en el cine no se mojan por realizar algo que no proporcione un golpe en taquilla.

Auténticos Fans

•mayo 14, 2007 • Dejar un comentario

Fans1Si de algo hemos hablado en este blog, es del poder del dinero en la toma de decisiones para adaptar una novela gráfica al cine. Álex de la Iglesia ha tenido serias dificultades para dirigir cualquier cosa en Hollywood, mientras que cómics de la casa Marvel y DC son adaptados de forma indigna por directores sin ningún talento. Aunque otros han tenido más suerte, como Robert Rodríguez que pudo adaptar uno de sus títulos preferidos o Daniel Clowes que consiguió escribir el guión de Ghost World, cómic del que es guionista; autores que han tratado sus obras cinematográficas con cariño para que pudieran ser productos dignos de disfrute. Sin embargo, estos directores a los que se les atribuye la autoría de adaptar personajes como los 4 Fantásticos o Punisher, lo hacen como un simple encargo sin cuidar ninguno de los principios de las obras originales, con el único objetivo de recaudar en taquilla.

foto22.jpgHay muchos más directores como los anteriormente citados. X-Men y Superman Returns son una muestra de esfuerzo por su director, Bryan Singer, que estudió ambas series para cuidar hasta el último detalle, aunque luego tampoco les salieran tan bien como muchos desearían… Guillermo del Toro, al contrario que el anterior, es un fan declarado del medio y dirigió Hellboy, consiguiendo una obra muy cuidada y entretenida. En muchos autores es evidente la presencia del cómic como afición, y, además, como formación cinematográfica. Álex de la Iglesia era dibujante antes de dirigir películas y siempre se le ha atribuido una estética de cómic a sus obras y personajes; Kevin Smith vendió la mitad de su colección para financiar parte de su primera película y siempre ha hecho referencias a su principal afición en sus guiones, a pesar de que nunca dirigió ninguna adaptación; Brad Bird demostró una gran destreza al escribir y dirigir Los Increíbles, auténtico cómic de superhéroes en movimiento cuyos personajes son totalmente originales del autor; Frank Miller escribió, con rotundo rechazo por parte de las productoras, los guiones de las secuelas de Robocop y dirigirá la futura película de Spirit… La lista no es muy larga, pero son suficientes para echar en cara la falta de seriedad con la que se trata al cómic.

Dentro del mundo del cine comercial encontramos estos casos. Sin embargo, ya pudimos ver que otros directores han aportado su granito de arena con productos que pasan inadvertidos para las grandes productoras. Son muy pocas las personas que realizan cortometrajes o falsos trailers de posibles adaptaciones, pero consiguen hacer disfrutar a los fans con estos videos tan cuidados y que intentan ser totalmente fieles al original. Curioso es el caso de Miguel Mesas, parecido al que ya comentamos hace unas semanas, auténtico fan que realizó cuatro trailers falsos de gran calidad. Tras su visionado se puede observar la viabilidad de grandes adaptaciones comerciales dirigidas por personas que sienten auténtico aprecio por las historias que se cuentan en los cómics y que no tratarán a los personajes y situaciones como caricaturas publicitarias fabricantes de dinero.

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El Sueño de Alex

•mayo 7, 2007 • 1 comentario

Ranxerox es un cómic italiano perpetrado por el dibujante Gaetano “Tanino” Liberatore y el guionista Stefano Tamburini. Ambientada en un futuro cercano, la historia trata de Lubna, una niña de 12 años drogadicta y ninfómana, y un cyborg superdotado y ultraviolento que le regalan por su cumpleaños.

 

Su adaptación al celuloide fue un hecho que durante tiempo rondó por la cabeza de Álex De La Iglesia, pero que tras varios encuentros con productoras hollywoodienses, fue una idea que tuvo que desechar. Una adaptación así requiere de unas infraestructuras y un capital que sólo puede soportar una producción de Hollywood. Aquí se presenta el gran conflicto: una película no es algo que controle el director, sino que es una productora la que toma el control, relegándolo a un segundo plano que lo aleja de la autoría del film, aunque su nombre aparezca en los créditos. El problema principal es el económico. Las grandes productoras consideran de alto riesgo una producción de 15 millones de dólares dirigida a un público adulto y prefieren suavizar la historia hasta desvirtuarla, si hace falta, para que se convierta en una superproducción de 50 millones de dólares para todos los públicos. Recientemente, hemos sufrido las exageradas campañas publicitarias de las últimas entregas de Spiderman o X-Men, que, independientemente de la calidad de la película, sus argumentos dejan mucho que desear, pero cuyos altísimos beneficios generados están asegurados. En cuanto a las productoras independientes americanas, la gran mayoría están asociadas a las grandes majors dejando lo de “independiente” en entredicho.

 

El gran inconveniente de Ranxerox es su contenido cargado de violencia, drogas y sexo, cosas que incomodan a Hollywood, especialmente el apartado sexual y dejando a la violencia como un mal menor (pregúntenle sino a Bigas Luna, al que censuraron una escena donde aparecía sangre menstrual en Reborn[1981]). Hay que señalar, que en ningún momento este contenido es gratuito, pues posee un trasfondo muy interesante de crítica a la paulatina pérdida de valores provocando los actos, la desesperación y la forma de ser de los personajes. Es una lástima que la fábrica de sueños solo apueste por grandes héroes contra supervillanos, sin más intención que aportar una simple lucha del bien contra el mal, transformándose en una mera fábrica de beneficios.

Cómic en la radio

•mayo 7, 2007 • Dejar un comentario

Actualmente nos encontramos ante una avalancha de colecciones adaptadas al cine. Ya han existido periodos parecidos, aunque no con los grandes presupuestos que se están gastando las productoras. Entre series de animación y malsanas películas de bajo coste entre los años 70 y 90, anteriormente en la Old Time Radio, que es como se conoce a la “época de oro” de la radio estadounidense comprendida entre 1920 y 1950, se adaptaron una numerosa cantidad de cómics y tirás cómicas.

 

 

Tras su éxito en el papel, muchos personajes y tramas de cómics y tiras cómicas fueron traspasadas a la radio, medio de masas que vivía un momento de esplendor con una gran diversidad de programas en los que destacaban los radioteatros. En Internet se pueden encontrar reproducciones de estos programas, rescatados tras muchos años de olvido por coleccionistas y el sindicato de la radio estadounidense que quiere dejar en la memoria de los internautas la existencia de estos seriales radiofónicos. Del mismo modo que el personaje de Spiderman ha sido más conocido por sus películas y series de animación, estos seriales radiofónicos hicieron famosos a Popeye(1929) o a Archie(1941) antes de sus respectivas versiones televisivas. Diversos personajes que se traspasaron del papel tuvieron futuras versiones de todo tipo como Blondie(1930), Red Ryder(1933), o The Gumps(1917). También tuvo mucha importancia Terry y los Piratas, serie creada en 1937, actualmente publicada por PlanetaDeAgostini, conocida entre los habituales aficionados al cómic en nuestro país.

 

Se puede discutir el sentido de este tipo de adaptaciones. En televisión o en el cine podemos observar a los personajes como son dibujados originalmente, ya que casi todas las situaciones y argumento son alterados en menor o mayor medida o se escriben nuevas aventuras. Tal vez en estas adaptaciones a la radio ocurriera todo esto, hasta el punto de llegar a tener sólo el nombre de parentesco, ya que lo único que interesa es comercializar el producto para llevarse a la gran audiencia. Sin duda, el interés económico es el que manda, y la cesión de derechos de cómics a otros medios y su consecuente publicidad es muy significativo para las editoriales que publican estas series.

Una Historia de Censura

•abril 30, 2007 • Dejar un comentario

Tratado como producto infantil, el mundo del cómic siempre ha sufrido una dura marginación a lo largo de su existencia. Nadie recuerda los tiempos en los que las tiras cómicas eran creaciones reflexivas sobre el mundo que rodeaba a los ciudadanos, y ahora se ven como dibujos simpáticos que se ríen de los políticos o algunas situaciones sociales. Siempre ha existido una preocupación por intervenir en los contenidos de los videojuegos y los tebeos por la creencia de ser productos dirigidos a los niños. Como tales, no han podido escapar de la censura. Dos casos importantes y conocidos los encontramos en EEUU y España, caracterizados por la presión ejercida por asociaciones de censuradores y de padres preocupados por lo que ven sus hijos.

En los años 50, década del nacimiento del Rock & Roll y la juventud norteamericana estaba en plena rebeldía, nació una época oscura de censura en EEUU. Paralelamente al quehacer del Comité de Actividades Antiamericanas, se desarrollaban fórmulas para que todo se presentara la vida norteamericana en los medios de la forma más correcta posible. Así nació, entre otras muchas medidas, el Comics Code Authority (CCA), en el que se realizaba una limpieza mensual de violencia, lenguaje malhablado y desnudos en los cómics. El aspecto de la violencia se suavizó un poco, pues la inmensa parte de las publicaciones estaban dedicadas a superhéroes que no paraban de dar hostias a los villanos. Una constante repetida hasta la saciedad y que sigue actualmente en EEUU: escandalizarse por contenidos sexuales y eliminar palabras malsonantes en televisión, pero sin cortarse ni un pelo al mostrar escenas violentas. Las decisiones y presiones del CCA afectaron a muchas colecciones para adultos, hasta los años 70 que comenzaron a aparecer algunas con contenidos más evidentes. Llegados los 90, ya perdió sentido y casi todas eliminaron el símbolo de las portadas, aunque continúa la larga tradición de no incluir elementos muy explícitos. Nunca se tuvo claro hasta que punto afectaban a los lectores, pero si estaba claro que la escasa violencia de los superheroes era menos importante que los duros golpes ideológicos patrióticos de este país que contaminaban las historias.

 

Otro caso importante, fue el relacionado con las series de animación japonesa emitidas en los 90 cuando éramos todavía unos renacuajos. Son series que nos influyeron mucho, pero la opinión de nuestras madres y las asociaciones de telespectadores decidieron eliminarlas de nuestras vidas por contenidos, según estos, pornográficos y excesivamente violentos. Estas series, Dragon Ball y Ranma ½, pasaron a horario de madrugada con un rotundo fracaso que no era de extrañar ante una audiencia que trata la animación como algo exclusivamente para niños. Más tarde, se volvieron a emitir en horario infantil pero con escenas completamente eliminadas como si nada hubiese pasado. La falta de conocimiento y comprensión de la procedencia de estos productos, crea desconcierto ante un público que no se adapta a otras costumbres. Un ejemplo cercano es el de Kill Bill de Quentin Tarantino, que tiene una gran parte de su visionado censurado en Occidente, pero que su versión integra en Oriente ha tenido muy buena acogida al estar acostumbrados a contenidos violentos.

Nunca nadie se para a pensar que si ciertos productos poseen contenidos sexuales o violentos son por la simple y única razón de que no van dirigidos para niños. La solución para las “asociaciones de padres y madres escandalizados” es tachar lo que se les escapa de la razón y censurar todo lo que les pueda parecer ofensivo. Si se dejara de tomar los contenidos televisivos como profesores, tal vez no habría más preocupación por condenar, y si más por controlar que ven las personas más jóvenes. Pedir que se eliminen contenidos adultos en productos dirigidos a este sector, sería como eliminar el sexo en la pornografía por si afecta la sensibilidad de algún niño, por muy bestia que parezca la comparación.

 

Batman vs Alien vs Predator

•abril 22, 2007 • 1 comentario

La primera impresión que este título puede originar es de broma o desconcierto. Sin embargo, es toda una realidad. El polivalente audiovisual Sandy Collora enfrentó al mítico hombre murciélago contra estos conocidísimos personajes de ciencia ficción de la década de los años 80 en un cortometraje llamado Batman: Dead End(2003), que es hoy en día una Fan Film de culto y para muchos la mejor adaptación cinematográfica del señor de la noche.

 

La historia es muy sencilla. Batman persigue a un recién fugado de Arkham Asylum y encamisado Joker, personaje realmente muy bien conseguido, interpretado y traspasado de forma idéntica al excéntrico villano de las viñetas. La historia da un giro cuando se enfrenta a una horda de Aliens y Depredadores. Por muy extravagante que parezca, ya se encontró con ellos en miniseries de comic-books, pues ya en 1991 se realizó el crossover Batman versus Predator y Batman/Aliens en 1998, ambos publicados por la editorial Dark Horse Comics.

Como cortometraje, en primer lugar, Batman: Dead End cuenta con una realización y un aspecto visual impresionante, apoyados por un presupuesto envidiable para este tipo de producciones. En segundo lugar, desde el primer plano se convierte en todo un regalo para los sentidos, pues Corolla pone a su servicio sus conocimientos adquiridos como técnico de efectos especiales y maquetista en películas como Depredador 2(1990) o El Cuervo(1994). Además, se observa a un Batman más humano, más fiel al personaje de mallas que se ve en el cómic, y muy alejado de los recauchutados y acorazados de todas las anteriores entregas cinematográficas. Aun así, la elección de un culturista para Batman refuerza presencia y aporta realismo a un personaje que últimamente parecía más un maniquí que un hombre de carne y hueso.

El resultado impacta a todo tipo de espectador: para unos, es un desconcierto, una ridículez y producen rechazo ante la aparición de esos personajes peleando contra Batman; y para otros, los fans, conseguir a la vez fidelidad, un entretenido homenaje y acordarse de los aficionados al cómic de cómo se debe dirigir una adaptación después de tantas decepciones cinematográficas. De todas formas, la industria no ha hecho demasiado caso de Sandy Corolla, que también dirigió un falso trailer llamado World’s Finest(2004) con Superman y Batman de protagonistas. La razón y conclusión posiblemente sea que está demostrado que se puede conseguir adaptaciones totalmente fieles, pero que no tienen demasiada cabida entre el público general.

Las adaptaciones que nunca veremos I: Arkham Asylum

•abril 15, 2007 • Dejar un comentario

Al oír Arkham Asylum, cualquier fanático del caballero oscuro sabe que se trata del manicomio donde Batman encierra a la mayoría de sus enemigos. Lo que también nos dirá es que es el título de una de las mejores historias de Batman.

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Escrito por Grant Morrison e ilustrado por Dave McKean, Arkham Asylum cuenta una oscura y violenta historia de locura en la que Batman se enfrenta a sus demonios internos. Se trata también de una breve novela gráfica de corte experimental. El guionista Grant Morrison es famoso por sus arriesgados proyectos y su ingenio que ha sido capaz de insuflar vida a viejas series de DC como La Liga de la Justicia de América (JLA) o X-Men. Por su parte, Dave McKean se ha erigido por méritos propios como uno de los ilustradores más importantes de Gran Bretaña, siendo éste uno de sus trabajos más reconocidos.

Sobre la viabilidad del proyecto cinematográfico, decir que el trabajo de Grant Morrison podría ser llevado a un guión (con más o menos facilidad); pero es la parte plástica donde una adaptación cercenaría el espíritu de esta gran obra. Visualmente estamos ante un dibujo lleno de contrastes. El estilo que McKean destila en las páginas de Arkham Asylum pasa del boceto al dibujo más realista, pasando por la fotografía y el colage. Obtenemos así una amalgama de materiales que hace de Arkham Asylum un cómic imposible de llevar a la gran pantalla.

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Pero es la experiencia de leer Arkham Asylum lo que lo hace inadaptable. Para hacerlo sería necesario fusionar varios estilos de animación, así como imagen real e incluso foto fija. Pocos autores, y mucho menos productores, estarían dispuestos a realizar Arkham Asylum. El riesgo es tan grande, que seguramente nadie se lo habrá planteado. Pero se trata sin duda de una de las obras de Batman donde se analiza más profundamente su psique, el problema es que en al gran pantalla los héroes no deben tener en su cabeza más que venganza o sentido de la justicia.

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Sin City, ¿la mejor adaptación de un cómic?

•abril 10, 2007 • Dejar un comentario

¿Es Sin City la mejor adaptación que se ha realizado de un cómic? Sus más acérrimos fanáticos no se plantean ni de lejos lo contrario. La película en cuestión destaca por calcar la mayor parte de las viñetas que forman el cómic dibujado y escrito por Frank Miller, intención premeditada de su director Robert Rodríguez, declarado fan de la obra original. La pregunta es, ¿una buena adaptación tiene que ser necesariamente una mera copia de lo que leemos en el cómic? Existe una creencia general de que el espíritu se ha plasmado exactamente al haber traspasado las viñetas tal cual. Sin embargo, habría que cuestionarse ciertos aspectos.

El elemento más importante lo constituye el ritmo o el espacio temporal en el cine. Jeff Smith, autor de Bone, en una entrevista afirmaba que para él leer cómics es hacer tu propia película. Es decir, mientras en la lectura de las viñetas podemos llevar el ritmo a nuestro antojo, en las películas lo tenemos impuesto. Su director, Robert Rodríguez nos da su punto de vista de la novelas gráficas de Frank Miller, mezclando cuatro de sus mejores historias, en la que, además, se permite homenajear a su colega Quentin Tarantino adoptando una estructura casi idéntica a la de Pulp Fiction. Lo único que ha podido influir Rodríguez es en el ritmo en el que se nos presentan las viñetas (y una numerosa cantidad de aportaciones tecnológicas cinematográficas), que en ocasiones es muy rápido debido a una obligada necesidad de contar una historia densa en poco tiempo, y en otras ocurre al contrario al encontrarnos pocos hechos narrados en un mayor espacio. Es algo indiscutible que el director de la película dé su punto de vista, no tendría ningún sentido realizarla si no fuera así. Sin embargo, lo que le hace especial a esta adaptación es la sensación de simple lectura del cómic totalmente subjetiva del propio Rodríguez.

Claramente, aunque los atascados seguidores de Sin City que la defienden como mejor adaptación podrían discutirlo, siempre las mejores adaptaciones son las que saben traspasar el espíritu de la obra original. Esto no tiene porque ser así, en ocasiones, muchas películas llegan a ser muy buenos productos solamente con el título como parentesco.

Sin entrar en crítica sobre la película, ni en su excelente manifestación visual, que puede gustar más a unos que a otros, se le puede reprochar a sus defensores que: 1º el cómic posee un rico lenguaje muy cercano al estilo cinematográfico; 2º este mismo lenguaje se puede volver en su contra al traspasarlo al no tener en cuenta las connotaciones temporales del cine, y haciendo referencia al comentario de Jeff Smith ya mencionado, el ritmo temporal se crea en el cómic, y en el cine está impuesto por sus realizadores.

 

La broma de Taiwan

•marzo 26, 2007 • Dejar un comentario

Bola de Dragón puede presumir de ser uno de los manga con más éxito a nivel mundial, tanto en la versión en papel, como en la serie de animación. Todos los que hemos podido disfrutar de ella, siempre nos ha surgido el gusano de cómo podría ser una hipotética adaptación cinematográfica. Sin embargo, en 1989 vió la luz Xin Qi Long Zhu Shen Long De Fu Shou, traducida en España como Bola de dragón: La película, una producción Taiwanesa dirigida por Joe Chan y Leung Cheng. La recomendación de su visionado no está más lejos de mostrar esta película como ejercicio didáctico para saber que cosas no se pueden hacer y como no hay que hacerlas.

Para empezar, la película se hizo sin comprar los derechos a Akira Toriyama, creador de Bola De Dragón. De ahí que, aparte del protagonista principal Son Goku, los demás personajes tienen unos nombres jamás oídos en el manga: desde el malvado “Rey Cuerno”, a “Zebrata” pasando por “el Dedo Amarillo del pié que vé”. La historia comienza de una forma parecida al original, donde los personajes se van encontrando, por medio de las bolas de dragón, y termina con una lucha a muerte contra el “Rey Cuerno”.

En cuanto a la película en sí, poco bueno se puede decir: por un lado, los personajes jóvenes los encarnan actores demasiado mayores y, peor aún, los personajes mas ancianos como el “Hombre Tortuga” están interpretados por actores jóvenes ridículamente disfrazados; y por otro, trata la faceta más estúpida de cada uno de ellos. Los efectos especiales producen vergüenza ajena: naves espaciales que son cartones triangulares superpuestos a los fotogramas, animales de goma, el mínimo intento de disimular cuerdas, explosiones al más puro estilo Power Rangers, espadas de cartón, etc, etc. Si la cosa parecía ir mal, el doblaje en español consigue disfrazarla de producto destinado al público infantil, lejos de las continuas menciones al sexo o a la violación que tiene la película original.

En la actualidad, es muy difícil encontrar Bola de Dragón: La Película (por no decir, imposible). Sin embargo, hace unos años, era espeluznante la facilidad para encontrar la cinta en cualquier videoclub de pueblo. Es una pena pensar en la cantidad de películas que no hemos tenido aún la oportunidad de disfrutar en nuestro país, tanto a nivel cultural como de simple entretenimiento, y de nuestra propia industria, para tener en nuestros recuerdos las espantosas imágenes de este engendro cinematográfico. Tal vez en este caso debamos aplicar el dicho: “No hay mal que por bien no venga”.

Su vecino y amigo Spiderman

•marzo 19, 2007 • Dejar un comentario

 

Spiderman es sin duda uno de los personajes más carismáticos y queridos del mundo del cómic. Desde su nacimiento en el número 15 de Amazing Fantasy, allá por 1962, ha gozado del beneplácito de los jóvenes (y no tan jóvenes) lectores. Nuestra generación creció con su serie de animación de 1994 y nos conquistó con su grácil balanceo. Todos esperábamos con ansia la adaptación cinematográfica de nuestros sueños, después de númerosos intentos fallidos, en 2002, Sam Raimi decidió despertarnos de él.

Desde pequeño, Raimi adora a Spiderman. Creció con una cada vez más creciente colección de cómics e incluso tenía un póster en la pared de su héroe favorito. ¿Cómo un fan de tal calibre ha sido capaz de “regalarnos” esta saga?

Su primera entrega se viene abajo más por los personajes que por la trama en sí. Trama que todos conocemos, pues estamos hartos de ver nacer a superhéroes, y una más no iba a hacerle daño a nadie. Son sus personajes los que no convencen. Peter Parker sigue siendo ese chaval de instituto fracasado que adquiere superpoderes para lidiar su particular Revenge of the Nerds, pero todavía no entendemos por qué está enamorado de esa niñata engreída llamada Mary Jane. Para colmo, el que menos entra en la cabeza de todos es Norman Osborn y su alter ego El Duende; un tipo que cabalga entre la lucidez y la locura de forma confusa.

 

La segunda parte es aún peor. Si el malo de la primera no convencía, este aún menos. El Doctor Octopus tiene incluso menos motivaciones que el villano de la primera… Si a eso le añades la boda de Mary Jane, da como resultado una película no apta para diabéticos, aunque perfecta para los que padezcan insomnio.

En fin, las adaptaciones de Spiderman no convencen y paulatinamente se va perdiendo el interés por la siguiente entrega. Su problema se encuentra en la comercialidad. Un “buen guión” tiene que tener un protagonista patético con el que identificarnos (primero estudiante objeto de bulling y luego repartidor de pizzas), un malo malísimo (tan malo que… no se sabe por qué lo es tanto) y una gran historia de amor con una bellísima joven sin la cual el proyecto no recibiría ni un solo dólar. Es tal el afán de hollywood por el dinero que tiran licencias a la basura a precio de oro; y el oro corrompe hasta al Raimi más devoto de Spidey. La incógnita se complica más si tenemos el ejemplo de las adaptaciones de X-Men que gozan del favor del público y son productos de mayor calidad.

 

 
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