Si el cómic ha adaptado aspectos de algún medio en particular, está claro que el cine ha sido el principal referente. No hay duda de que la forma de adoptar una composición dentro de una viñeta o el ritmo en la sucesión de éstas, ha sido muchas veces elegida a partir de conceptos cinematográficos. Son muchas similitudes las que comparten ambos medios. Mientras que el cine está considerado como un arte que recopila muchos tipos de arte (pintura, música, teatro…), el cómic es la suma de la literatura con la ilustración. La mayor parte de sus autores saben esto y juegan con todos los elementos que tienen a su alcance. Sin embargo, en ambos mundos, existe la dominación de empresas que dirigen en el mercado y deciden qué es publicable y que no.
La palabra independiente o vanguardia ha tenido su importancia dentro del mundo del cómic como en el cine. Resguardo de autores que dirigen su vida profesional hacia otros caminos, con creaciones distintas de lo común y comercial. Aunque es un tema que hemos tratado en el blog más de una vez (1, 2 y 3), es sabido por todos, y una constante dentro del mundo audiovisual principalmente, que las reglas del mercado y de la audiencia son las que mandan. Por esto, los autores siempre se encuentran reprimidos ante la posibilidad de expresarse de manera totalmente libre. De la misma forma que en Hollywood no se filma cualquier cosa, en la compañía Marvel tienen a los guionistas atados a unas tramas, a 50 años de historia y a 100 colecciones mensuales. Por ejemplo, si en el número de Spiderman de mayo, explota un puente en Nueva York, al mes siguiente si el guionista de Hulk quiere que aparezca ese mismo lugar, debe atenerse a lo ocurrido anteriormente en la otra colección. Simples exigencias de los mandamases. Por cosas como estas, surgen los autores independientes que se autopublican o se acercan a alguna compañía que apoye este tipo de productos. Muchos comienzan en este mundo de vanguardia para demostrar su valía como artistas y que las grandes, como Marvel o DC, se fijen en ellos. No obstante, está claro que aquí es donde poseen libertad para hablar de los temas que más le preocupen o incluir cualquier tipo de contenido explícito. También es importante destacar que muchas de estas compañías que comienzan como independientes se pasan al lado oscuro comercial. Un círculo vicioso del que no escapa nadie.
Ya comentamos que las productoras independientes de cine están supeditadas a las decisiones de Hollywood. En el cómic, el problema está en su público. Con varios miles de publicaciones mensuales, y una media de compradores baja, y casi siempre fija, las grandes compañías llevan el timón de ventas. Una empresa pequeña que publique novelas gráficas, no puede asegurarse unas ventas en un producto que pocos conozcan, por muy original y alternativo que sea. Al igual que en el cine no se mojan por realizar algo que no proporcione un golpe en taquilla.














La primera impresión que este título puede originar es de broma o desconcierto. Sin



¿Es 





